Introducción y recomendaciones didácticas

Conocimiento, sensatez y perseverancia son, quizá, los mejores aliados que tiene un profesional para contribuir a la seguridad del paciente.
En los últimos años se ha incrementado notablemente la evidencia disponible en las áreas de prevención, diagnóstico, tratamiento, cuidados y organización de la actividad asistencial. Ello permite que hoy tengamos conocimiento suficiente sobre prácticas clínicas, normativas y guías clínicas basadas en la evidencia que aportan valor a la seguridad del paciente.
Sin embargo, la competencia profesional requiere algo más que conocimiento, precisa de saber hacer y aplicarlo 1.
La finalidad de esta Unidad es doble: por un lado, abordar prácticas clínicas que han mostrado suficientes pruebas o evidencias de que mejoran la seguridad del paciente; y por otro, dar a conocer dos estrategias que pueden contribuir a que dichas evidencias lleguen a la práctica: las alertas y los objetivos establecidos por diversas organizaciones e instituciones.


Objetivos
  • Analizar los factores que favorecen y dificultan la conversión del conocimiento disponible sobre seguridad en acciones concretas.
  • Definir práctica clínica segura.
  • Identificar las características que permiten considerar que una práctica clínica mejora la seguridad del paciente.
  • Reconocer las prácticas clínicas seguras.
  • Argumentar la conveniencia de aplicar prácticas clínicas seguras.
  • Evaluar la importancia de compartir y difundir la información disponible sobre seguridad del paciente.
  • Describir objetivos a lograr para mejorar la seguridad del paciente.
  • Identificar las organizaciones que informan sobre alertas de seguridad.
  • Describir las alertas de seguridad más difundidas en nuestro entorno.
  • Escoger criterios de aplicación de las alertas de seguridad disponibles.


   
Unas frases para la reflexión

Figúrese que el motor de un Boeing 757 contuviera un cable naranja, esencial para que funcionara correctamente. Figúrese que un ingeniero aeronáutico, al hacer la inspección previa a un vuelo, observara que el cable estaba desgastado y lo atribuyera a un fallo sistemático, más que a un desgaste ocasionado por el uso.
Imagine qué ocurriría posteriormente: es bastante probable que los motores de todos los Boeing 757 en funcionamiento serían revisados y sustituidos los cables naranjas si estaban defectuosos.
Al igual que en las aerolíneas, los hospitales se hacen cargo de la vida de las personas diariamente. Sin embargo, vamos por detrás de otras empresas que han puesto la seguridad como eje de su actividad.
El descubrimiento en un país, de un fallo sistemático que pusiera a los pacientes en riesgo, debería ser rápida y simultáneamente compartido para ser corregido por los servicios de salud de todo el mundo.

Liam Donaldson
Alianza Mundial para la Seguridad Paciente 2


Cuestiones para el debate

- ¿Qué procedimientos y practicas “de riesgo” o inseguros hacemos en nuestro trabajo?
- ¿Existen procedimientos para detectarlos?
- ¿Cuáles podríamos cambiar por otros más seguros?
- ¿Quién debe aplicar lo que “se sabe” sobre seguridad?
 



1. Miller G. The assessment of clinical skills competence, performance. Acad Med 1990;65:63-7.
2. Donaldson L, When will health care pass the orange wire test? The Lancet 2004, 364; 1567-68.