7.2 Ingeniería de los factores humanos (Human factors engineering)

Los servicios sanitarios son sistemas en los que existen gran cantidad de instalaciones, tecnologías y dispositivos complejos, equipos informáticos y su correspondiente software, etc... que son utilizados por profesionales de variada formación y especialización
A la rama de la ingeniería especializada en el diseño eficiente y pensado en las personas de instalaciones, tecnologías y dispositivos con el fin de mejorar la seguridad y la fiabilidad de los procesos se la denomina ingeniería de los factores humanos 1 .
Forma parte de un área del conocimiento cuyos límites no están definidos con precisión y están interrelacionados con los de la psicología social, los de la ingeniería de sistemas y, principalmente, con los de la ergonomía; rama de la psicología industrial cuya meta es el diseño de entornos de trabajo adaptados a las necesidades de las personas.
En relación con la seguridad del paciente, su objetivo es el diseño de instalaciones, equipos, procedimientos dispositivos y sistemas que sean fáciles de manejar, factibles, seguros, confortables, sostenibles y adaptados a las necesidades de los usuarios.
Un diseño de instalaciones, aparatos y dispositivos pensado en los interesados y en la reducción del riesgo de errores, exige considerar múltiples cuestiones. Destacan, entre otras, las siguientes
2,3, 4, 5, 6, 7.

  • Manejo sencillo, cómodo y fácil de aprender, pensando tanto en los múltiples profesionales que los pueden utilizar como en la gran cantidad de dispositivos y recursos necesarios en los procesos asistenciales. En este sentido, es importante hacer énfasis sobre la necesidad de planes de formación continua, haciendo hincapié sobre los posibles errores y su prevención.
  • Estandarización en el diseño de equipos y dispositivos, utilizando preferentemente aquellos aprobados por organizaciones dedicadas a la normalización y la seguridad.
  • Limitación de sistemas y procedimientos disponibles como bombas de infusión, sistemas de perfusión intravenosa, etc... para uso habitual en un centro, a fin de evitar errores relacionados con desconocimiento y falta de entrenamiento en su utilización.
  • Reducir la dependencia de la memoria mediante el uso de check-lists, recordatorios, protocolos y sistemas computarizados de ayuda a la toma de decisiones.
  • Automatización en la medida de lo posible, a fin de reducir los errores activos asociados a su manejo. La tecnología puede contribuir a evitar los sucesos adversos de diversas formas: diseñando dispositivos y aparatos que anulan su funcionamiento en caso de existir errores en su manejo (diseño a prueba de errores); mediante sistemas de alarma que facilitan su detección precoz y monitorizando la evolución clínica de los pacientes.
  • Mejorar el acceso y la visibilidad de la información sobre instalaciones y dispositivos, rotulando entradas, salidas de emergencia, uso de alarmas, camas de hospitalización, bombas de infusión, catéteres,…
  • Estandarización de la forma de indicar fechas, dosis de medicación, abreviaturas… (tabla 3)
  • Diseño adaptado a los pacientes, considerando su vulnerabilidad y posibles limitaciones físicas y psíquicas.
  • Mantenimiento y renovación de instalaciones, equipos y tecnología, pensando en los ciclos de envejecimiento de los mismos. En este punto es importante la participación de ingeniería biomédica y de los servicios de mantenimiento para garantizar la excelencia en el mantenimiento de aparataje y la reducción de errores y casi errores mediante simulación.
  • Vigilancia de incidentes y efectos adversos relacionados con la seguridad de tecnologías médicas.
  • Prestar atención a aspectos relacionados con las condiciones ambientales en que desarrollan su trabajo los profesionales sanitarios como ruido, iluminación, mobiliario y ordenamiento adecuado de dispositivos, ubicación de la medicación,… a fin de minimizar la fatiga asociada a su manejo, distracciones, interrupciones,…
  •  Atender a cuestiones laborales que influyen sobre la salud física y psíquica del personal como asignación de tareas y responsabilidades, turnicidad y guardias.
Las condiciones laborales en que realizan su actividad los profesionales sanitarios, en particular la de los m édicos jóvenes en periodo de formación, han sido motivo de atención reciente en diferentes publicaciones. Fatiga, sobrecarga, sueño, estrés, presión y entrenamiento insuficiente son factores que pueden incrementar el riesgo de cometer errores y disminuir la capacidad de respuesta ante situaciones comprometidas 8, 9, 10, 11, 12.
El trabajo nocturno da lugar a una serie de hechos con repercusiones sobre la propia calidad de vida y sobre la seguridad de los pacientes:

  • Los turnos de noche exigen a los profesionales sanitarios estar alerta, mientras que sus ritmos circadianos les inclinan hacia el sueño.
  • Trabajar de noche genera una deuda de sueño.
  • Los médicos jóvenes mal dormidos tienen más fallos de atención y cometen más errores clínicos y diagnósticos incorrectos.
  • Los médicos jóvenes tienen más accidentes de tráfico cuando están cansados.
  • El agotamiento dificulta el aprendizaje reciente.
Partiendo de esta realidad, una guía para médicos jóvenes que realizan guardias nocturnas planteaba una serie de recomendaciones para preparar la guardia, para sobrellevarla y para recuperarse de la misma 13:
Una aportación particularmente relevante para la seguridad del paciente y la disminución de errores relacionados con el uso del medicamento es la proporcionada por los sistemas de prescripción computarizada (Computer Physician Order Entry, CPOE) 14.
Asumiendo que un porcentaje importante de los errores relacionados con el uso del medicamento en el medio hospitalario se producen por errores en la prescripción 15, 16, bastantes de ellos podrían evitarse mediante sistemas informáticos de prescripción. Se trata de sistemas todavía controvertidos y con poco desarrollo, pero prometedores ya que un buen funcionamiento de los mismos debería permitir, como señalan Koppel y cols 17:
  • Integrar las prescripciones con el resto de información del paciente, pruebas complementarias,…
  • Evitar los problemas relacionados con la ilegibilidad de las prescripciones manuales.
  • Uso de prompts y alertas sobre alergias e interacciones medicamentosas.
  • Identificar mediante código al médico prescriptor.
  • Evitar errores asociados al uso de medicamentos de nombre similar
  • Reducir errores causados por dosificación improcedente
  • Disminuir errores relacionados con el arrastre de las cifras decimales.
  • Proporcionar información precisa sobre consumo, efectos adversos, costes…
  • Reducir la posibilidad de elegir fármacos incorrectos.
 



1. Wade J, Ross Baker G, Fraser P et al. Building a Safer System: A National Integrated Strategy for Improving Patient Safety in Canadian Health Care. Ottawa: National Steering Committee on Patient Safety, 2002 (Acceso 29 de agosto de 2006). Disponible en: http://www.patientsafetyinstitute.ca/resources/publications_new.html ).
2. Reiling J. The impact of facility design on patient safety. National Patient Safety Organisation Newsletter 20025(3):4-5.
3. Bates DW, Gawande AA. Improving safety with information technology. NEJM 2003; 348(25): 2526-35.
4. Wolf AM, Bourke J. reducing medial errors: a practical guide. Medical Journal of Australia 2000; 173:247-51.
5. Leape LL. Error in medicine. In: Rosenthal MM, Mulcahy L, Lloyd-Bostock S, editors. Medical mishaps: pieces of the puzzle. Buckingham: Open University Press, 1999:20-38.
6. Wagner D. How to use medical devices safety. AORN Journal 2002; 76: 6.
7.Kucher N, Koo S, Quiroz R et al. Electronic Alerts to Prevent Venous Thromboembolism among Hospitalized Patients N Engl J Med 2005;352:969-77.
8. Gaba DM, Howard SK. Fatigue Among Clinicians And The Safety Of Patients. NEJM 2002; 347(16):1249-55.
9.. Arnedt JT, Owens J, Crouch M, Stahl J, Carskadon MA. Neurobehavioral Performance of Residents After Heavy Night Call vs After Alcohol Ingestión. JAMA 2005; 294(9):1025-33.
10. Lockley SW, Cronin JW, Evans EE, et al. Effect of reducing interns’ weekly work hours on sleep and attentional failures. N Engl J Med 2004;351:1829-37.
11. Landrigan CP, Rothschild JM, Cronin JW, et al. Effect of reducing interns’ work hours on serious medical errors in intensive care units. N Engl J Med 2004;351:1838-48.
12. Volpp KGM, Grande D.Patient Safety: Residents' Suggestions for Reducing Errors in Teaching Hospitals N Engl J Med 2003;348:851-5.
13. Horrocks N, Pounder R and Working Group. Working the night shift: preparation, survival and recovery A guide for junior doctors. London: Royal College of Phisicians of London, 2006. (Acceso 29 de agosto de 2006). Disponible en http://www.rcplondon.ac.uk/pubs/books/nightshift/.
14. Koppel R et al. Role of Computerized Physician Order Entry Systems in Facilitating Medication Errors. JAMA 2005; 293(10): 1198.
15. Otero-López MJ, Alonso-Hernández P, Maderuelo-Fernández JA et al. Acontecimientos adversos prevenibles causados por medicamentos en pacientes hospitalizados. Med Clin (Barc) 2006; 126 (3): 81-7.
16. Otero-López MJ. Errores de medicación y gestión de riesgos. Rev Esp Salud Pública 2003; 77: 527-40.
17.Koppel R et al. Role of Computerized Physician Order Entry Systems in Facilitating Medication Errors. JAMA 2005; 293(10): 1198.