5.3 Niveles de gestión y actuaciones en seguridad del paciente

Dependiendo del nivel de responsabilidad en que se toman las decisiones sobre la salud y los servicios sanitarios suelen diferenciarse tres niveles organizativos :

  • El término macrogestión se utiliza para referirse al nivel más alto de decisión: Ministerio de Sanidad, Consejerías de Salud,... Es aquel cuya función es definir la política sanitaria y abordar cuestiones como la financiación, la regulación legal, el estudio del mercado que constituyen las necesidades de salud de la población, la ordenación y control de la oferta, el mantenimiento de sistemas de información,..
  • La mesogestión es la que se realiza a través de la coordinación de los recursos de un centro, un hospital, una aseguradora, etc. Su objetivo principal es aproximar las decisiones derivadas de la política y la disponibilidad presupuestaria a las necesidades de la práctica clínica diaria, motivar a los profesionales y asegurar un funcionamiento eficiente y efectivo de los recursos disponibles.
  • La microgestión está constituida por la toma de decisiones que se realiza en servicios y unidades clínicas por parte de los profesionales involucrados en la atención directa a los pacientes. De ahí que también se denomine gestión clínica.
Decisiones sobre el ingreso en un hospital de un paciente, la elección de una prueba diagnóstica, la prescripción de un fármaco, la realización de una intervención quirúrgica o la recomendación de un cambio significativo en el estilo de vida son el eje de la práctica clínica.
Hacer gestión clínica: equivale a lo que se ha llamado habitualmente “practicar una buena medicina” o “prestar una atención sanitaria de calidad”, adaptada a los conocimientos y valores prevalentes en la sociedad de hoy. En resumen, consiste en hacer una medicina:
  • Científicamente fundada, lo que equivale a hacer una medicina fundamentada en el mejor conocimiento disponible, segura y efectiva.
  • Centrada en el paciente, con un trato personalizado, una mayor atención a las utilidades del paciente 1 y su participación en la toma de decisiones.
  • Acorde con los principios de la política sanitaria, esencialmente con la accesibilidad, la equidad y  la eficiencia.
a) Seguridad del paciente: actuaciones en macrogestión

La aparición de un efecto adverso o un incidente es la última secuencia de un proceso en el que han influido factores técnicos, factores relacionados con los distintos niveles organizativos del sistema sanitario y errores 2.
En la gestión del sistema sanitario es precisa una estrategia que establezca como una prioridad, la calidad y seguridad de la atención sanitaria. En esta línea, pueden ser de aplicación general, actuaciones como las propuestas por un comité canadiense creado con el fin de incrementar la seguridad del sistema sanitario de dicho país. Entre las medidas propuestas más relevantes destacan las siguientes 3:

  • Demostración de evidencia científica a cualquier nueva práctica, tecnología diagnóstica o terapéutica y programa que se introduzca en la práctica clínica.
  • Aplicación de aquellas medidas que han demostrado su efectividad para mejorar la seguridad de los pacientes, las llamadas prácticas seguras.
  • Introducir la cultura de rendimiento de cuentas respecto a calidad y seguridad de la atención sanitaria.
  • Desarrollo de un entorno no punitivo como mecanismo de mejora de la calidad en todos los niveles del sistema.
  • Realizar esfuerzos en formación sobre calidad y seguridad.
  • Desarrollo y mantenimiento de indicadores y sistemas de notificación y registro de incidentes, sucesos adversos y buenas prácticas.
b) Seguridad clínica: actuaciones en mesogestión y gestión clínica

A nivel de la gestión de los centros, servicios y unidades asistenciales existen dos formas complementarias de enfocar las actuaciones dirigidas a reducir los riesgos asistenciales: centrándolas en las personas o dirigiéndolas hacia el sistema en que desarrollan su actividad 4.
La primera, se caracteriza por prestar especial atención al factor humano. En esta línea, las actuaciones deberían centrarse en la mejora de los conocimientos, actitudes y habilidades en relación con la seguridad y la prevención, así como el fomento de valores y actitudes positivas al respecto a través de la formación y la incentivación profesional.
Complementariamente, la orientación centrada en el sistema, que asume las dificultades de cambiar la condición humana, dirige sus actividades hacia la  eliminación de ciertas condiciones latentes y la modificación del entorno en que trabajan las personas, por medio de la construcción de barreras dirigidas a evitar la aparición de sucesos adversos o limitar sus consecuencias.
Entre las actuaciones a considerar destacan, entre otras, las siguientes:

  • Establecimiento de sistemas de comunicación efectivos entre profesionales y entre éstos y los pacientes.
  • Definición precisa de puestos de trabajo y de los requerimientos necesarios para acceder a los mismos.
  • Supervisión de tareas complejas por personal especializado y con experiencia.
  • Estandarización de procedimientos y protocolización de actividades.
  • Desarrollo de sistemas automatizados en procedimientos diagnósticos y de prescripción de medicamentos.
  • Programas efectivos de mantenimiento de dispositivos y recursos.
  • Mejorar las barreras del sistema para bloquear la posibilidad de que ocurran sucesos adversos.
 



1. Ortún V. ¿Qué debería saber un clínico de economía?. Dimensión Humana 1997;1(4):17-23.
2. McNutt RA, Abrams R, Aron DC. Patient Safety Efforts Focus on Medical Errors. JAMA 2002; 287: 1997-2001.
3. Wade J, Baker GR, Bulman, Fraser P, Millar J, Nicklin W, Rosser W, Roy D, Salsman B. A Building a Safer System: A National Integrated Strategy for Improving Patient Safety in Canadian Health Care 2002. (acceso 28 de agosto de 2006). Disponible en: http://rcpsc.medical.org/publications/.
4. Vincent C, Taylor-Adams S, Stanhope N. Framework for analysing risk and safety in clinical medicine BMJ 1998;316:1154-57
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