4.1 Errores en la práctica clínica

Coloquialmente se utiliza el término error para referirse a una acción equivocada o desacertada.
Tradicionalmente, el término error se utiliza en varios sentidos 1:

  • Como causa de algo, generalmente negativo.
    Ejs. -El accidente ocurrió debido a la equivocación del piloto-, -Los errores médicos son la quinta causa de mortalidad en los EEUU-, -El diagnóstico equivocado fue la causa del fallecimiento del paciente-,…
  • Como consecuencia o resultado de algo.
    Ejs. -El conductor tuvo el accidente por qué llevaba toda la noche conduciendo-, -La intervención no dio buenos resultados por qué el cirujano era inexperto-.
  • Como un hecho en si mismo.
    Ejs. -He olvidado coger las llaves de casa-, -Olvidé preguntarle al paciente si tenía antecedentes alérgicos-.
En la práctica asistencial, un error es un acto de equivocación por comisión u omisión en la práctica de los profesionales sanitarios que puede contribuir a que ocurra un suceso adverso 2, 3.
Los errores de omisión son más difíciles reconocer que los errores de comisión pero probablemente representan un problema de mayor magnitud. El error de comisión puede ser ocasionado, bien por un fracaso al realizar una acción correctamente planificada, bien por un plan incorrecto para conseguir un objetivo pertinente.

Tipos de errores

Los errores en la práctica asistencial pueden considerarse desde varias perspectivas complementarias:
  • En relación con los aspectos psicológicos que se ven implicados.
  • Por la gravedad de sus consecuencias.
  • En dependencia del proceso asistencial.
  • En relación con los factores que han podido contribuir a su aparición.
a) Psicología del error

Asumir que equivocarse es humano, título una de las publicaciones clave del IOM sobre la seguridad del paciente 4, es el primer paso para tratar de evitarlo. El segundo es analizar los factores personales y del sistema que contribuyen al error, olvidando fábulas como que los errores ocurren de forma aleatoria o que las personas bien formadas nunca cometen errores.
Todos cometemos errores, y uno de los más comunes es sobrestimar nuestra capacidad de hacer lo correcto, en condiciones en las que la presión, el cansancio, el estrés, la falta de los recursos óptimos y los problemas personales son circunstancias frecuentes 5.
A efectos de analizar el error desde el punto de vista del individuo, el mismo ha sido definido como el fallo de las acciones planificadas para conseguir un fin deseado 6. En este sentido, pueden cometerse distintos errores:
  • Cuando se sabe lo que se quiere hacer, pero se realiza un acto imprevisto.
    Ej. Darle las gracias a una máquina dispensadora de café.
  • Cuando se sabe lo que se quiere hacer, pero se aplica mal una pauta de conducta correcta en otras circunstancias.
    Ej. Frenar un vehículo sobre una carretera con hielo.
  • Cuando se sabe lo que se quiere hacer, pero se aplica una mala pauta de actuación.
    Ej. Prever un viaje ineludible en una fecha concreta, sin reservar previamente el billete.
  • Cuando no se está seguro sobre lo que se tiene que hacer.
    Ej. Tomar la dirección incorrecta en un cruce de caminos sin indicaciones.
De este modo, despistes, olvidos, errores –en sentido estricto-, e incumplimientos de normativas son los tipos de error más comunes en dependencia del mecanismo psicológico involucrado.

Despistes y olvidos
Los despistes –distracciones o fallos de la atención (slips)- y los olvidos –fallos asociados a la memoria (lapsus)-, son errores que ocurren cuando se realizan inadecuadamente actividades cotidianas de forma rutinaria o inconsciente. El diseño de equipos “a prueba de errores”, la instalación de alarmas, las check-lists, procedimientos y normativas son algunas de las estrategias que pueden contribuir a su reducción.

Errores
Mientras que despistes y olvidos pueden provocar que realicemos una acción de forma indebida, a pesar de que sabemos como debería de hacerse; los errores (mistakes) suponen que de forma consciente hemos realizado una acción que no era la pertinente o adecuada. La acción se corresponde con nuestra intención, pero esta era equivocada.
Los errores pueden deberse a dos razones: no aplicar las pautas o procedimientos adecuados, –errores relacionados con la aplicación de pautas-; o no disponer del conocimiento necesario para abordar una situación, -errores relacionados con el conocimiento-.
Una gran parte de la capacidad y la experiencia profesional se basa en la  heurística y la aplicación de pautas generales de actuación sencillas, de fundamento empírico y de fácil comprensión previamente aprendidas (rules of thumbs), y que conservamos en la memoria a la resolución de situaciones concretas y frecuentes en la práctica asistencial.
Sin embargo, tras hacer una valoración de una situación determinada y relacionarla con las pautas mencionadas, se pueden cometer errores de aplicación de dos tipos:
  • Por aplicar mal una buena pauta, debido a que no hemos realizado una correcta valoración de la situación.
    Ej. Administración de quimioprofilaxis perioperatoria en una intervención en la que siendo adecuada, se utiliza un antibiótico al que el paciente es alérgico.
  • Por utilizar una pauta incorrecta que, equivocadamente, pensamos que era la adecuada, pese a haber realizado una atenta valoración de la situación.
    Ejs. Solicitud de una prueba diagnóstica de imagen redundante e innecesaria o la administración de un fármaco ineficaz para una patología.

Mientras que los errores relacionados con la aplicación de pautas son más comunes al enfrentarse a situaciones que nos son familiares, habituales o sobre las que consideramos que tenemos suficiente experiencia; los errores relacionados con el conocimiento suelen ocurrir ante situaciones novedosas, no rutinarias, ante las cuales no tenemos pautas de actuación prefijadas, bien por una formación o experiencia insuficientes, bien por la inexistencia de evidencia al respecto. Estas situaciones son mas proclives al error, debido a que nuestra capacidad de razonamiento puede estar limitada por el cansancio, la necesidad de atender a múltiples puntos de atención,…; y una tendencia a fijarnos en aspectos o circunstancias, que confirman hipótesis prefijadas (sesgo de confirmación).

Incumplimientos o transgresiones
A diferencia de las categorías anteriores, la transgresión o incumplimiento de normas o procedimientos de seguridad (violations), supone una desviación intencional de la manera que, supuestamente, es la más apropiada para realizar una actividad. Aunque en sentido estricto pudieran no entrar en la categoría “psicológica” del error, sus consecuencias si que pueden serlo.
Su existencia está relacionada con actitudes personales, motivación y entorno de trabajo. En este sentido pueden distinguirse tres tipos de transgresiones 7:

  • Rutinarias, que ocurren cuando la habilidad, la experiencia o la categoría de un profesional le hace suponer que puede ignorar, o que no les son aplicables, las reglas generales.
  • Circunstanciales, que ocurren cuando ante determinadas situaciones, como urgencia o existencia de otras prioridades, es preciso incumplir una norma.
  • Excepcionales, cuando concurren situaciones que hacen inaplicable la norma existente.
Las categor ías mencionadas no son mutuamente excluyentes, pero proporcionan un marco de referencia útil para analizar las posibilidades de errores relacionados con la actividad asistencial.

b) Gravedad del error: errores y casi-errores

Por la gravedad real o potencial de sus consecuencias, los errores pueden ser graves, leves y casi errores.
Un casi-error (near miss) es una categoría imprecisa que incluye sucesos frecuentes como los siguientes: casos en los que el daño para el paciente ha sido evitado por poco, situaciones en las que una sucesión continuada de efectos fue detenida evitando la aparición de potenciales consecuencias, errores que casi ocurrieron, sucesos que en otras circunstancias podrían haber tenido graves consecuencias, o acontecimientos peligrosos que no han producido daños personales, pero si materiales y que sirven de aviso de la  posibilidad de que ocurran efectos adversos 8.
La importancia de los casi-errores radica en que pueden ser el aviso de una situación comprometida sobre la seguridad del paciente. El hecho de que no hayan producido daño o que sus consecuencias hayan sido mínimas no debe ser motivo de que se les preste menor atención que a errores graves, afortunadamente menos frecuentes.

c) Errores y actividad asistencial

La atención a la salud es una actividad compleja y todos los profesionales pueden equivocarse. Como señala la epidemiología, con mayor probabilidad, aquellos que utilizan técnicas novedosas o complejas y quienes desempeñan su actividad en servicios quirúrgicos, unidades de cuidados intensivos y  urgencias 9,10.
Cuando menos, los errores pueden considerarse desde dos perspectivas: según el momento del proceso asistencial y en relación de la adecuación del uso de los recursos.

1.- En relación al momento del proceso asistencial en que ocurren pueden diferenciarse: errores a la hora de plantear y realizar pruebas diagnósticas, en la elección y aplicación de tratamientos, en la prevención, en el cuidado y seguimiento de los pacientes y al utilizar los múltiples dispositivos y equipos disponibles 11.
De forma particular, por su magnitud y trascendencia, deben destacarse dos categorías de errores: los relacionados con el uso del medicamento y los concernientes a la organización asistencial.
Por error de medicación, se entiende cualquier suceso evitable relacionado con el uso inadecuado de los medicamentos mientras la medicación está bajo control de personal sanitario, paciente o consumidor. Se incluyen los relacionados con el etiquetado, envasado, distribución, administración y uso del medicamento. Del concepto se excluyen las difícilmente evitables, reacciones adversas a medicamentos, que se refieren a las alteraciones y lesiones producidas cuando los medicamentos se utilizan de manera apropiada 12.
Las posibilidades de cometer errores de medicación son múltiples y han sido analizadas cuidadosamente en diferentes trabajos 13,14,15,16. Entre las causas más comunes destacan las siguientes:

  • Desconocimiento de la historia clínica del paciente: alergias, medicación que consume,…
  • Uso de un medicamento inadecuado.
  • Confusiones de medicamentos que tienen nombre parecido o etiquetado similar.
  • Desconocimiento y falta de información sobre interacciones, dosis,..
  • Cálculo de dosis individualizadas, particularmente en obesos, niños, insuficientes renales  y personas mayores.
  • Desplazamiento de los decimales.
  • Forma de administración equivocada.
  • Frecuencia incorrecta: adelantos, retrasos u omisión de dosis.
  • Vía de administración inapropiada.
  • Uso de abreviaturas no estandarizadas.

En los relacionados con aspectos organizativos, los relativos a la comunicación insuficiente entre los distintos profesionales involucrados en la atención (médicos, farmacéuticos, diplomados de enfermería y personal auxiliar) y con el paciente y sus familiares.

2.- En dependencia de la adecuación en la utilización de las técnicas y procedimientos disponibles para la solución de un problema, podemos hablar de tres tipos de errores 17:

  • Por sobreutilización de pruebas diagnósticas o tratamientos (overuse)
    En los que el daño potencial excede al posible beneficio. Ej. Excesos en pruebas de diagnóstico por la imagen, uso de antibióticos en infecciones de etiología viral, ensañamiento terapéutico, …
  • La infrautilización (underuse)
    Se refiere a la ausencia de procedimientos y técnicas de prevención, diagnóstico o tratamiento que, en función del conocimiento existente, habrían producido un resultado favorable para un paciente. Ej. Administración de corticoides inhalados en asmáticos, empleo de dosis bajas de aspirina en pacientes que han sufrido recientemente un infarto agudo de miocardio,…
  • El uso inadecuado o mal uso (missuse)
    Se produce cuando se aplica un procedimiento o técnica inicialmente apropiados, pero el paciente no recibe sus beneficios. Ejemplos de uso inadecuado son las reacciones alérgicas a determinados medicamentos o los efectos indeseables ocurridos como consecuencia del empleo de técnicas quirúrgicas o de cuidados utilizadas por personal inexperto.

d) Factores causales del error: errores activos y fallos del sistema

En relación con el modo de entender las causas de los errores, Reason ha señalado que:
“El error es el inevitable y, en ocasiones aceptable, precio que debemos pagar por contar con la habilidad para diseñar, fabricar, operar, mantener y gestionar sistemas tecnológicos complejos, rápida y casi siempre, eficientemente” 18 .
El mismo autor diferencia dos formas de analizar el error: centrándose en las personas como la causa de los efectos adversos derivados de los errores; o prestando atención a las condiciones de los sistemas en que las personas desarrollan su actividad como causa de que estas cometan errores que pueden devenir, a su vez, en efectos adversos.
La conclusión de que las personas son la causa principal de la falibilidad está muy extendida. Asume que los individuos se equivocan porque son despistados, indolentes, malos profesionales o poco inteligentes y que los errores que cometen son la causa principal de la aparición de los sucesos adversos. En tal caso, la estrategia a seguir sería la conocida como Name, Blame & Shame, consistente, esencialmente, en identificar a los culpables, adiestrarlos o readiestrarlos, emprender acciones disciplinarias y, si es posible, eliminarlos. Las experiencias en este sentido son poco alentadoras.
Por el contrario, la perspectiva centrada en el sistema, considera que las personas cometen errores, ya que equivocarse es algo inherente a la condición humana (errare humanum est). Sin embargo los errores son previsibles y son consecuencia de condiciones o fallos latentes existentes en el entorno asistencial. Asumiendo este enfoque, la estrategia de prevención se centraría en analizar los errores y aprender sobre los mismos (Learn from errors), identificándolos, buscando las causas en el sistema y rediseñarlo en función de los resultados del análisis. La experiencia indica que es un proceso complejo, pero más positivo que el anterior.
La diferenciación entre persona y sistema permite, a su vez, diferenciar dos categorías de errores:

  • Error activo, término que se utiliza para referirse a errores cometidos por los profesionales en relación directa con los pacientes. Estos son, generalmente, fáciles de identificar  (pulsar un botón incorrecto, inyectar el producto equivocado,..) y casi siempre implican a alguien situado en la primera línea asistencial.
    Entran dentro de esta categoría: despistes, distracciones, lapsus, errores de valoración, e incumplimiento de normas establecidas.

  • En contraste con los anteriores, existen una serie de condiciones latentes o fallos del sistema.
    Referidas a circunstancias y fallos menos claros presentes en la organización y el diseño de dispositivos, actividades,  etc.. que pueden facilitar la aparición de errores y contribuir a causar un daño en los pacientes.  
Utilizando el bisturí como metáfora, a veces se denomina a los errores activos como los que se cometen desde el filo (sharp end), tales como el del traumatólogo que interviene la pierna equivocada o el de la enfermera que programa erróneamente una bomba de perfusión IV. Complementariamente, los fallos latentes (blunt-end) son todos los existentes en el mango del escalpelo y que pueden afectar a la persona que, figuradamente, lo maneja.
El modelo de Reason sobre el error humano, se complementa con dos conceptos relevantes: la cadena de fallos y el modelo del queso suizo: el sistema  pone barreras y mecanismos de protección y seguridad con la finalidad de que no ocurran daños para los pacientes. Dichas barreras están representadas por filetes de queso; pero en ocasiones, estas barreras presentan fallos, representados por los agujeros del queso. La casualidad o el alineamiento de varios “agujeros de seguridad” puede dar lugar a la aparición de una cadena de fallos que, aisladamente pudieran no haber tenido relevancia, pero que en conjunto han formado una cadena que ha causado un resultado desastroso.
 



1. Vincent C. Patient Safety. London: Churchill-Livingstone, 2006.
2. Hofer TP, Kerr EM, Hayward RA. What is an error?. Eff Clin Pract 2000; 3:1-10.
3. Hofer T, Hayward RA. Are Bad Outcomes from Questionable Clinical Decisions Preventable medical Errors? A Case of Cascade Iatrogenesis. Ann Intern Med 2002; 137(5): E-327-34.

4. Kohn LT, Corrigan JM, Donaldson ML, To Err is Human: Building a Safer Health System. WashingtonDC: National Academy Press, 2000.
5. Parker D, Lawton R. Psychological contribution to the understanding of adverse events in health care. Qual Saf Health Care 2003;12:453–7.
6. Reason J. Safety in the operating theatre – Part 2: Human error and organisational failure. Qual Saf Health Care 2005;14:56–61.
7. Reason JT, Parker D, Lawton R. Organisational control and the varieties of rule related behaviour. J Organ Occup Psychol 1998;71:289–304.
8. Aibar C, Aranaz J. ¿Pueden evitarse los sucesos adversos relacionados con la asistencia sanitaria? Anales del Sistema Sanitario de Navarra 2003; 26(2): 195-209.
9. Weingart SN, Wilson R, Gibberd RW, Harrison B. Epidemiology of medical error. BMJ 2000; 320; 774-6.
10. Alonso L, Castells E, Alba E, Ruiz A. El razonamiento clínico como fuente de error. Med Clin (Barc)2002; 118(15): 587-9.
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13. Otero-López MJ, Bajo-Bajo A, Maderuelo-Fernández A, Domínguez-Gil A. Evitabilidad de los AA inducidos por medicamentos detectados en un servicio de urgencias. Rev Clin Esp 1999;199: 796-805.
14. Otero-López MJ, Alonso-Hernández P, Maderuelo-Fernández A, Garrido-Corro B, Domínguez-Gil A, Sánchez-Rodríguez A. Acontecimientos adversos prevenibles causados por medicamentos en pacientes hospitalizados. Med Clin (Barc) 2006; 126 (3):81-3.
15. Finch CH, Self TH. 10 common prescribing errors: how to avoid them. Consultant 2001; 766-71.
16. Tam VC, Knowles SR, Cornish PL, Fine N, Marchesano R, Etchells EE. Frequency, type and clinical importance of medication history errors at admission to hospital: a systematic review. CMAJ 2005; 173 (5): 511-15
17. AHRQ Glossary. (Acceso 23 de agosto de 2006). Disponible en http://psnet.ahrq.gov/glossary.aspx
18. Reason J. Human error: models and management. BMJ 2000; 320: 768 – 70.