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3.3 La perspectiva individual en el estudio de los sucesos adversos
La epidemiología es una disciplina que puede proporcionar información trascendental para conocer la magnitud y la gravedad de los efectos adversos. Cuando se aplica correctamente, tiene la enorme ventaja de proporcionar dos cualidades de la medición de un problema: la validez y la precisión; permite estimar la importancia de los factores que contribuyen a su producción (los factores de riesgo) e inferir conclusiones con significación clínica y estadística.
Sin embargo, la aparición de un efecto adverso es algo más que una cifra y su correspondiente intervalo de confianza. Es la parte más visible del iceberg de los problemas de seguridad del paciente, en el que se dan cita múltiples factores humanos y relacionados con los distintos niveles organizativos del sistema sanitario 1 .
Por ello, el estudio epidemiológico de los efectos adversos no es incompatible, sino complementario de un estudio individualizado de algunos de ellos; seleccionados bien por su magnitud, bien debido a su trascendencia clínica, gravedad o repercusión, o bien debido a la potencial posibilidad de prevención, para precisar los puntos críticos de su génesis y evitar su repetición.
La aparición de un efecto adverso, sobre todo si es grave, debería suponer una oportunidad para su estudio y aprovechamiento del conocimiento preciso de sus causas a fin de evitar su reaparición. En este sentido son útiles métodos de análisis como el análisis de causas raíz 2 u otras semejantes 3 .
Tal como se ha señalado, el estudio de los litigios ocasionados por disconformidades con la atención recibida no suele ser demasiado efectivo ni útil de cara a la prevención. Con bastante frecuencia, la información contenida en las bases de datos al respecto, presenta sesgos y un exceso de falsos positivos y falsos negativos 4 .
En España, la Ley de Cohesión del Sistema Nacional de Salud, estableció recomendaciones expresas sobre los requisitos de infraestructura para la mejora de la calidad, detallando en su artículo 59 los elementos sobre los que debería apoyarse 5 .
- Normas de calidad para realizar una actividad sanitaria de forma segura.
- Indicadores para evaluar la calidad de centros y servicios de forma fiable.
- Guías de práctica clínica y guías de práctica asistencial para el diagnóstico, tratamiento, prevención y cuidado de los problemas de salud.
- Registro de aquellas prácticas que supongan innovación y mejores resultados que las realizadas actualmente.
- Registro de sucesos adversos de y de aquellas prácticas que pudieran suponer un problema potencial de seguridad para el paciente.
Tanto en Espa ña como en otros países, se han desarrollado avances notables en la elaboración de normas y guías de práctica clínica y asistencial y en el desarrollo de indicadores. Sin embargo, en la mayor parte de los países, no terminan de desarrollarse los registros de sucesos adversos debido a la limitación que supone una cultura punitiva y de miedo a los posibles efectos que conllevaría el conocimiento de los efectos adversos.
El aprendizaje a partir del estudio de fallos y errores es una experiencia que ha proporcionado avances muy significativos en actividades industriales y de servicios en las que la seguridad es un valor clave de las mismas. Experiencias provenientes de las compañías de líneas aéreas, pozos petrolíferos o centrales de energía nuclear han sido utilizadas como referencia de lo que debería ser el proceso a seguir en el campo de los servicios sanitarios.
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