1.2 Conocimientos, actitudes y habilidades sobre el riesgo asistencial.

El contexto en el que se enseña y practica la atención a la salud está condicionado por diversos factores relacionados con los pacientes y la población, con los profesionales de la docencia y la asistencia y con los sistemas sanitario y educativo.

En síntesis, nos encontramos actualmente con:

  • Una población con mayor esperanza de vida, lo que conlleva mayores necesidades asistenciales.
  • Un grado de desarrollo social y económico que genera más exigencias respecto a calidad asistencial e información y participación en la toma de decisiones sobre la salud.
  • Una complejidad creciente de la tecnología diagnóstica y recursos terapéuticos.
  • Un incremento substancial del conocimiento científico disponible y de los medios de acceso al mismo.
  • Incertidumbre respecto a cuestiones relacionadas con la adecuación y efectividad de métodos y actividades formativas.
  • Problemas de sostenibilidad a medio y largo plazo de unos sistemas sanitario y educativo cada vez más costosos.

Desde el informe Flexner a las recomendaciones de Bolonia  han sido múltiples los documentos dirigidos a orientar y reorientar la enseñanza universitaria 1.

En relación a las cuestiones de seguridad del paciente, parece evidente la necesidad de disponer de profesionales con conocimientos, valores y habilidades en aspectos como la aplicación de la mejor evidencia disponible, capacidad de comunicación y diálogo y que perciban que la mejora de la calidad asistencial y los factores que contribuyen a prestar una asistencia sanitaria más segura son esenciales en el ejercicio de la profesión.

Una revisión reciente de documentos generales sobre la formación en ciencias de la salud indicaba varios temas de importancia creciente para la práctica de la medicina, insuficientemente afrontados en los planes de estudio de los nuevos profesionales, tales como la visión global del sistema sanitario, la mejora de la calidad, la gestión clínica, los cuidados preventivos, la comunicación médico-paciente, la ética, el trabajo en equipo y la colaboración, o la gestión de la información y la tecnología.

Más recientemente, un taller de expertos promovido por la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud para definir la Estrategia en Seguridad del Paciente proponía, en su documento de conclusiones, las siguientes recomendaciones sobre estrategias a corto, medio y largo plazo en las siguientes áreas:

Estrategias de intervención a corto plazo

  • Organización: Puesta en marcha de programas de gestión de riesgos sanitarios; incentivar las actividades de mejora en seguridad de pacientes en cada institución con participación de profesionales; incorporar indicadores sobre seguridad a los contratos de gestión o similares que se puedan establecer; fomentar las sesiones críticas de los servicios asistenciales sobre resultados adversos, bien personales o de la organización.
  • Sistemas de información y registro: Información sobre áreas y factores de riesgo a profesionales y pacientes.
  • Formación: Constitución de grupos de análisis de problemas concretos de seguridad en el personal sanitario y financiación e incentivación de la formación en seguridad en el personal sanitario.

Estrategias de intervención a medio y largo plazo

  • Cultura: Sensibilización cultural de profesionales en prevención de riesgos.
  • Sistemas de información y registro: Implantar sistemas eficaces de notificación y planificación de medidas para su notificación; impulsar sistemas de comunicación y análisis de incidentes; establecimiento de sistemas de información protegidos para la comunicación de efectos adversos.
  • Formación: Dar formación a directivos y personal sanitario sobre seguridad del paciente.
  • Evaluación: Establecer indicadores válidos y fiables para poder comparar la situación y nivel de desempeño en materia de seguridad en los diferentes niveles organizativos del sistema.

Recomendaciones con relación al desarrollo de la cultura y la formación

Con relación al desarrollo de la cultura y la formación sobre seguridad del paciente, las recomendaciones del mencionado informe pueden agruparse en cinco líneas:

  • Fomentar una cultura de la seguridad del paciente centrada en el aprendizaje a partir de incidentes y sucesos adversos en contraposición a la cultura de la culpa y el reproche.
  • Incorporar la seguridad del paciente y la gestión de riesgos en los programas de formación de grado y postgrado.
  • Incentivar la formación continuada sobre seguridad del paciente en el personal sanitario.
  • Sensibilizar a directivos y profesionales sanitarios sobre la necesidad de fomentar una cultura de la seguridad.
  • Informar a profesionales y pacientes sobre áreas y factores de riesgos.

En relación a las cuestiones de seguridad del paciente y prevención de los sucesos adversos, parece evidente y prioritaria la necesidad de disponer de profesionales con conocimientos, valores y habilidades en cuestiones como la aplicación de la mejor evidencia disponible, la comunicación y diálogo con los pacientes y los demás profesionales involucrados en la atención a la salud y conscientes de que la mejora de la calidad asistencial y los factores que contribuyen a prestar una asistencia sanitaria más segura son esenciales en el ejercicio de la profesión.

 



1. Norman G. Research in medical education: three decades of progress.BMJ 2002;324:1560-2.